En Davos 2026, el Foro Económico Mundial, cúpula del globalismo progresista, mostró su verdadera cara cuando el copresidente del WEF y director ejecutivo de BlackRock, Larry Fink, optó por el silencio frente a preguntas directas sobre su agenda y su poder desmedido.
Fink, un magnate que dirige la mayor firma de gestión de activos del planeta, se convirtió en símbolo de la arrogancia tecnocrática al rehusar responder interrogantes esenciales planteados por periodistas valientes en las calles de Davos.[1] En un video[2] que circula ampliamente, enviados de Rebel News lo abordaron con preguntas contundentes que representan inquietudes reales de ciudadanos de todo el mundo: ¿qué significa realmente la supuesta “espíritu de diálogo” que proclama el WEF? ¿Por qué promueven una agenda climática que no practican con su propio comportamiento? ¿Por qué Fink llega en jets privados mientras predica sobre huellas de carbono y supuestas responsabilidades sociales?
Ante la solicitud de diálogo no hubo respuesta sobre la hipocresía y el doble estándar, solo silencio. Hubo cuestionamientos sobre la influencia ideológica en inversiones, sin embargo, Fink permaneció callado. En verdad se trata de un reclamo legítimo de ser transparente con la gente que supuestamente representan, su cuerpo de seguridad se interpuso y apartó a los periodistas. Claramente es un hecho insólito.
Este silencio representa la cultura dominante dentro de instituciones supraestatales como el WEF, es una cultura que reduce las voces que cuestionan a las élites a ruido de fondo mientras se dictan políticas que impactan directamente la vida de las naciones. Desde las directrices ecológicas hasta las estrategias de inversión en ESG (criterios ambientales, sociales y de gobernanza), estas élites promueven un conjunto de normas que chocan con los principios tradicionales de libertad, propiedad privada y mercado abierto que han hecho prósperas a las sociedades occidentales, allende que en su mayoría dentro de las élites son enemigos abiertos de la cristiandad.
Las preguntas dirigidas a Fink no eran triviales o provocativas sin motivo, es propio de todo ser medianamente racional cuestionar el aparato ideológico y político que él representa. Este tipo de evasión expone que las élites del globalismo contemporáneo operan desde burbujas aisladas que consideran a la mayoría de los ciudadanos como meras unidades de consumo y producción, no como participantes con voz propia. Cuando se les confronta con cuestionamientos directos, su respuesta no es defender sus ideas ante el escrutinio público, sino esconderse detrás del silencio o del aparato de seguridad.
Este episodio debe servir de llamada de atención para todos los son mínimamente conscientes del globalismo. No se debe permitir que quienes manejan billones de dólares, influyen en normas internacionales y redefinen estándares económicos mundiales permanezcan intocables e irresponsables. La libertad de los pueblos exige transparencia, rendición de cuentas y un genuino respeto por el debate abierto. Lo que vimos en Davos 2026, con Larry Fink rehusando responder preguntas esenciales, es prueba cabal de la tiranía impuesta desde los órganos globalistas.
[1] Fuente: https://www.lifesitenews.com/news/black-rock-wef-head-larry-fink-refuses-to-answer-burning-questions-we-all-want-answers-to/?utm_source=featured-news&utm_campaign=usa




