La declaración fue realizada durante la ceremonia de presentación de cartas credenciales de embajadores extranjeros en el Kremlin, uno de los foros tradicionales donde Moscú expone su visión estratégica del sistema internacional.
Según Putin, el mundo atraviesa una fase crítica en la que el derecho internacional está siendo desplazado por la lógica del poder, y donde los mecanismos multilaterales creados tras la Segunda Guerra Mundial pierden eficacia frente a acciones unilaterales de las grandes potencias.
“La situación en el ámbito internacional se deteriora cada vez más. Viejos conflictos se reavivan y surgen otros nuevos”
Putin señaló que este proceso incrementa la inestabilidad global y eleva el riesgo de confrontaciones abiertas.
Uno de los pasajes más duros del discurso estuvo dirigido contra lo que Putin describió como la sustitución del diálogo diplomático por imposiciones unilaterales, sin mencionar explícitamente a EEUU u otros países occidentales, pero dejando claro el destinatario político del mensaje.
“En lugar del diálogo entre Estados, escuchamos el monólogo de quienes, por el ‘derecho del más fuerte’, consideran aceptable dictar su voluntad, dar lecciones a otros sobre cómo vivir y dar órdenes”, sostuvo con tono crítico.
En la visión del Kremlin, esta dinámica está erosionando los principios básicos del orden internacional: soberanía, igualdad jurídica de los Estados y no injerencia en los asuntos internos, pilares consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
Putin subrayó que muchos países —especialmente en África, Medio Oriente y América Latina— sufren las consecuencias de esta lógica, al carecer de la capacidad política, militar o económica para defenderse frente a presiones externas.
Llamado explícito al cumplimiento del derecho internacional
En ese marco, el presidente ruso instó a la comunidad internacional a exigir de manera más firme el cumplimiento del derecho internacional, no de forma selectiva, sino universal.
“Insto a la comunidad internacional a exigir con mayor insistencia el cumplimiento del derecho internacional por parte de todos sus miembros”, afirmó, enfatizando la necesidad de reglas comunes y previsibles para evitar una escalada global.
Putin vinculó este llamado con la defensa de un orden mundial multipolar, concepto central de la política exterior rusa desde hace más de una década. Según Moscú, la multipolaridad permitiría equilibrar el sistema internacional, reduciendo la capacidad de una sola potencia o bloque de imponer decisiones al resto del mundo.
“Cada país debe tener derecho a decidir su propio destino, su modelo de desarrollo y preservar su cultura y tradiciones sin injerencia externa”, añadió.
La seguridad debe ser integral:
“No se puede garantizar para algunos [países] a expensas de la seguridad de otros. Este principio está consagrado en los instrumentos jurídicos internacionales fundamentales. Descuidar este principio básico y vital nunca ha conducido a nada bueno ni nunca conducirá a nada bueno”.
Rusia ha tomado reiteradas iniciativas para construir una nueva arquitectura de seguridad europea y global, fiable y justa:
“Creemos que valdría la pena retomar el debate sustantivo para consolidar las condiciones que permitan alcanzar una solución pacífica del conflicto en Ucrania, y cuanto antes mejor”.
Silencios estratégicos y contexto global
El discurso llamó la atención también por lo que Putin evitó mencionar. No hizo referencias directas a la guerra en Ucrania, a la crisis entre EEUU e Irán, ni a episodios recientes que han generado fuerte debate jurídico internacional, como acciones unilaterales, sanciones extraterritoriales o amenazas de uso de la fuerza.
Este silencio fue interpretado por analistas como una estrategia deliberada: en lugar de defender casos concretos, Putin optó por elevar el debate al plano estructural, cuestionando el funcionamiento del sistema internacional en su conjunto.
Las declaraciones se inscriben en una disputa más amplia entre Rusia, China y otros actores emergentes frente a EEUU y sus aliados, no tanto por territorios específicos, sino por quién define las reglas del orden global y cuándo estas pueden ser ignoradas.
Desde Moscú, el argumento es claro: el derecho internacional es invocado cuando conviene y descartado cuando obstaculiza intereses estratégicos, lo que —según Putin— empuja al mundo hacia una etapa más peligrosa, marcada por la ley del poder y no por el poder de la ley.
“La paz no surge por sí sola. Requiere esfuerzo, responsabilidad y una elección consciente”, concluyó el mandatario ruso.
Más allá de Occidente, el discurso estuvo dirigido también al llamado Sur Global, donde Rusia busca consolidar alianzas políticas, económicas y diplomáticas. El mensaje refuerza la narrativa de Moscú como defensor del multilateralismo formal, aun cuando su propia política exterior sea objeto de fuertes críticas y sanciones.
En un mundo atravesado por guerras abiertas, tensiones geopolíticas y crisis de legitimidad institucional, las palabras de Putin reflejan una batalla central de nuestra época: no solo quién tiene poder, sino bajo qué reglas se ejerce.




