TOPSHOT - Independent presidential candidate Robert F. Kennedy Jr. watches his running mate Nicole Shanahan speak during a campaign event at the Henry J. Kaiser Event Center in Oakland, California, on March 26, 2024. Independent US presidential candidate Robert F. Kennedy Jr. announced wealthy Silicon Valley lawyer and political newcomer Nicole Shanahan as his running mate March 26, 2024, as he pursues an anti-establishment campaign seen as an increasing threat to Democrat Joe Biden. (Photo by JOSH EDELSON / AFP) (Photo by JOSH EDELSON/AFP via Getty Images)
Una nueva discusión sacude con fuerza al sistema de salud estadounidense luego de que los asesores de vacunas del Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., anunciaran que esta semana votarán si recomiendan poner fin a la vacunación universal de recién nacidos contra la hepatitis B y si reabrirán el debate sobre un posible vínculo entre las vacunas del calendario infantil, las alergias y los trastornos autoinmunes.
La iniciativa, impulsada por el comité asesor de inmunizaciones del CDC, llega en un momento de fuerte polarización política y sanitaria en el país. Aunque las decisiones del ACIP no son leyes, sus recomendaciones suelen convertirse en la práctica estándar de hospitales, pediatras y aseguradoras. Por eso, cualquier cambio tendría repercusiones inmediatas en la salud pública.
El fin de una política establecida desde 1991
Desde principios de los años 90, EEUU aplica una estrategia de dosis de hepatitis B al nacer como una llamada “red de seguridad” para prevenir casos no diagnosticados de transmisión materno-infantil y brotes pediátricos.
Sin embargo, el actual comité —reestructurado tras la llegada de RFK Jr. a la Secretaría de Salud— sostiene que ha llegado el momento de “revisar” la estrategia. La propuesta en discusión plantea retrasar o incluso eliminar la dosis al nacer en bebés de madres no infectadas. El presidente del comité, designado recientemente, confirmó que el tema será sometido a votación.
Reabrir un viejo debate científico
El segundo punto de la agenda va todavía más allá: los asesores contemplan reexaminar si las vacunas infantiles podrían estar relacionadas con el aumento de alergias, asma o enfermedades autoinmunes. Esta hipótesis ha circulado durante décadas, aunque la mayoría de los estudios revisados por pares no han encontrado vínculo causal.
Investigaciones poblacionales —incluyendo estudios daneses y revisiones sistemáticas— no han hallado evidencia sólida que relacione las vacunas con enfermedades autoinmunes o trastornos alérgicos. No obstante, el comité argumenta que los casos de alergias están aumentando y que es necesario revisar datos recientes y posibles subpoblaciones vulnerables.
Especialistas en salud pública y sociedades pediátricas advierten que cambiar la recomendación del nacimiento podría abrir una brecha de protección, especialmente en familias que no regresan a los controles postparto. Además, temen que este tipo de movimientos minen aún más la confianza en las vacunas.
“Si se retrasa la dosis, habrá bebés sin protección y aumentará el riesgo de transmisión”, alertaron expertos consultados por medios estadounidenses. Varios estados ya analizan medidas legislativas para mantener sus protocolos actuales independientemente de las recomendaciones federales.
Estudios sobre adyuvantes de aluminio y activación exagerada del sistema inmune
Estos trabajos no dicen que las vacunas “causen” alergias, sino que analizan si la estimulación inmunológica repetida podría inclinar el sistema hacia respuestas alérgicas en individuos predispuestos.
Aluminum Adjuvant‑Containing Vaccines in the Context of the Hygiene Hypothesis
Propone que la activación inmune temprana por adyuvantes como el aluminio podría favorecer respuestas Th2, el tipo de respuesta inmune que también participa en alergias. El estudio no concluye causalidad, pero señala que en bebés el sistema inmune es más propenso a respuestas Th2.
“Is exposure to aluminium adjuvants associated with social impairments in mice? A pilot study” (2018)
En ratones genéticamente susceptibles, la exposición repetida a adyuvantes alumínicos aumentó marcadores de inflamación crónica. El estudio se usa como referencia en debates anti-aluminio, aunque no es extrapolable directamente a humanos.
La vieja hipótesis del “Th2 skewing” (inclinación hacia respuestas alérgicas)
Se basa en que algunos adyuvantes y antígenos podrían favorecer respuestas Th2, típicas en alergias.
Medina & Pittet (2017) – Revisiones sobre inmunidad neonatal
Destacan que el sistema inmune del recién nacido es naturalmente Th2-dominante. Esto llevó a algunos inmunólogos a especular (no a demostrar) que una vacunación muy temprana podría reforzar esa tendencia en individuos predispuestos.
Implicaciones políticas y sanitarias
Las decisiones de este comité se dan en un contexto en el que la figura de RFK Jr., conocido por sus posturas críticas hacia las vacunas, divide a la opinión pública. Gobernadores, legisladores estatales y organizaciones médicas siguen de cerca la votación, que podría convertirse en un nuevo capítulo de la disputa nacional sobre el papel del gobierno en la salud infantil.
Si el comité cambia la recomendación, los cambios podrían tardar meses en reflejarse en hospitales y coberturas de aseguradoras, generando un panorama fragmentado en el acceso a la vacunación y un posible descenso en las tasas infantiles.
Una decisión con impacto internacional
Dado el peso global del sistema de salud estadounidense, cualquier modificación al calendario de vacunas infantil podría influir en otros países o tensar debates sobre políticas sanitarias ya consolidadas. Expertos en salud global señalan que esta votación será un termómetro del futuro de la inmunización en EEUU y de la influencia política sobre decisiones tradicionalmente científicas.
La reunión del comité se realizará esta semana, y se espera que el resultado —sea favorable o no a los cambios— provoque reacciones inmediatas tanto en la comunidad médica como en el ámbito político.




