La encuesta muestra que la preocupación pública también se está desplazando hacia la economía: el 45% está preocupado por no poder costear la gasolina, un aumento considerable con respecto a encuestas anteriores.
Si bien la mayoría de los estadounidenses apoya impedir que Irán obtenga armas nucleares, también priorizan mantener bajos los precios del combustible, lo que crea un difícil equilibrio para los responsables políticos.
Los índices de aprobación de Trump se mantienen estables en torno al 40%, pero la confianza en su gestión de las decisiones militares es baja, y la mayoría de los estadounidenses se oponen a la escalada del conflicto, especialmente al envío de tropas terrestres.
Persisten las divisiones partidistas: los demócratas afirman mayoritariamente que la medida ha ido demasiado lejos, los republicanos están divididos y ambos partidos coinciden plenamente en un tema: mantener los precios de la gasolina abajo.
Según una encuesta de la Universidad de Quinnipiac, los votantes registrados se oponen a la acción militar estadounidense contra Irán en un 54% frente a un 39%. Las opiniones están marcadamente polarizadas: el 92% de los votantes demócratas y el 64% de los independientes se oponen a la acción militar, mientras que el 86% de los republicanos la apoyan. El nivel general de oposición se mantiene estable con respecto a una encuesta realizada a principios de marzo, justo después de que EEUU lanzara su guerra contra Irán.
Según una encuesta de Reuters/Ipsos, el índice de aprobación de Trump en materia económica ha caído al 29%, un nivel inferior al que Biden haya alcanzado en cualquier momento de su presidencia.




